VERONICA ROSSATO

13 de abril de 2021

Hablando de cosas importantes...


 

¡Que los cumplas feliz! (1988)


 A veces cuesta cumplir años. Sobre todo, cuando en nuestro pasado existen experiencias no integradas o negadas, cuando no tenemos comunicación con nosotros mismos o con los demás, cuando el tiempo parece haberse detenido o nos es difícil construir el futuro.

Sucede que el hecho de cumplir años nos sitúa en el umbral de una nueva etapa, lo cual nos lleva generalmente a un replanteo existencial, a una revisión de “dónde estamos parados”, y eso puede producir angustia si nuestro Yo tiene puntos débiles.

Conversaba hace unos días sobre el tema de la identidad y la temporalidad con Alfredo Moffat, psicodramatista y arquitecto argentino, fundador de la Escuela de Psicología Argentina, quien estuvo coordinando en nuestra ciudad un taller sobre Marginalidad y Salud Mental.

¿Qué es la identidad?, le había preguntado. “Es una historia, nuestra historia. En la medida en que el Yo reconstruya esa historia y la comparta con otros -el diálogo es fundamental para organizar nuestro mundo interno-, puede construir el futuro. Cuando hay una crisis de identidad, la psicoterapia es buscar el recuerdo negado, ya que lo reprimido sigue existiendo y vuelve a presentarse en el futuro. La terapia de crisis consiste en la organización de la temporalidad. Si uno no sabe dónde está, no sabe quién es, ni adónde va”.

Si el hecho de cumplir años nos enfrenta de repente a estas preguntas y no tenemos para ellas respuestas seguras, el “cumpleaños feliz” puede transformarse en un momento bastante angustiante. Eso explica que mucha gente prefiera ignorar su cumpleaños, hacer de cuenta que no existe, encerrarse o procurar que la jornada transcurra como cualquier otra.

Pero si la posibilidad de construir proyectos (es decir, construir el futuro), es resultado de un diálogo, y el vínculo con el “otro” es lo que nos permite organizar el tiempo, transmitir imágenes internas y proyectar futuro, tiene sentido festejar el cumpleaños en comunidad.

“Al loco se le rompió el teléfono”, dijo Alfredo Moffat en una de sus charlas, significando que la enfermedad mental es consecuencia de haber perdido la palabra, haber perdido la comunicación con nosotros mismos y/o con los demás. A veces, aunque no se nos haya roto el teléfono, los cables necesitan un service… tal vez se están atrofiando por la falta de uso.

La cuestión es integrar el pasado -sin quedarnos pegado a él-, compartir el presente y proyectar el futuro. Entonces, pudiendo amar, simbolizar, tener memoria y tener proyectos, ¡que los cumplas feliz!

EL DIARIO. Asunción, Paraguay - 19 de octubre de 1988.

Violación (1989)


 De violadores está lleno este mundo. Bien lo dice el físico Fritjof Capra: “… la violación se ha convertido en la metáfora central de nuestra cultura -violación de mujeres, de grupos minoritarios y de la tierra misma”.

La reflexión sobre el tema viene al caso en este momento porque en nuestra ciudad se vive una semana dedicada a la defensa del ambiente. Pero también porque siempre está presente la experiencia violatoria que enfrentamos las mujeres en una sociedad desequilibrada, donde los aspectos agresivos, competitivos y expansivos se imponen a la sensibilidad, cooperación, intuición y conciencia del entorno.

Capra afirma que “la explotación de la naturaleza se ha realizado paralelamente a la explotación de la mujer”, lo cual viene a explicar el parentesco natural y cada día más evidente entre feminismo y ecología.

La prevalencia de esta idea del hombre dominador de la naturaleza y de la mujer ha sido posible en la medida en que se fue perdiendo el equilibrio entre el pensamiento racional y el intuitivo, dando paso al concepto de superioridad del primero. Actitudes profundamente antiecológicas se han aceptado a través de los siglos como naturales, llegando a un punto en que se hace necesaria una reeducación de la humanidad, un retorno al cumplimiento de las leyes naturales, la búsqueda de la armonía, la integración entre los dos aspectos que los chinos llaman yin y yang.


El hombre que no respeta la naturaleza, ha violado la tierra haciendo uso de ella de manera depredadora, agresiva, destructiva. Grandes extensiones de tierra han sido saqueadas, agotadas, desmontadas y usadas sin medir las consecuencias. ¿De qué otra manera puede hacerlo quien se ha alejado de aspectos de su propia naturaleza, como la sensibilidad, el amor, la intuición y la conciencia del entorno?

Ese mismo hombre es el que -erigido en amo y señor que despliega poder, control y dominación- se relaciona de idéntica manera con la mujer.

¿No es acaso un violador aquel que sin atreverse a amar se vincula con las mujeres como si fueran objetos? Al igual que lo hace con la tierra, usa y descarta, saquea sin comprometerse, agrede negando toda responsabilidad.

EL DIARIO. Asunción, Paraguay - 7 de junio de 1989.

Donde pongo el ojo... (1990)

 

¿Acoso sexual? ¡No me venga con cuentos! ¿Que en varios países las trabajadoras pueden denunciar a jefes y compañeros que las acosen sexualmente, y éstos ser castigados por la ley? ¡Pero, si ya sabemos que los gringos tienen cada locura! A mí no me van a embromar… Yo sigo siendo bien macho y cuando veo una chica linda en la oficina me dan ganas de tocarle el trasero y comienzo a fantasear con pasar la siesta con ella en la oficinita que tengo acondicionada para estos menesteres. ¡Pero, si es lo más normal, natural y propio de la naturaleza del hombre!

¡Cada cosa rara se les ocurre a las feministas! Igual que a esos ecologistas defensores del ambiente, de los derechos de los indígenas y cuestiones por el estilo (que sospechosamente en su mayoría son mujeres). Mire, cuando estoy frente a  un bosque, de inmediato me imagino esos troncos redonditos, desnudos, acostados todos juntitos en el acoplado de un camión, y enseguida siento el deseo de cortar todos los árboles. Lo mismo si veo un animal salvaje: lo quiero cazar, probar que mi puntería sigue siendo buena y que puedo dominar a la fiera. ¡A mí nadie se me resiste! Soy dueño y señor de mi empresa que crece y crece, de mi bella secretaria, de mis tierras y sus bosques y también los indígenas que los habitan, por supuesto; soy dueño de cuanto animal se pone en mi mira y de mi mujer y de mis hijos. Si el hombre fue creado para eso: ¡Para dominar!

¿Que estoy equivocado? ¿Que el desequilibrio que hay en el mundo se debe justamente a actitudes expansivas, depredadoras, violentas y agresivas como la mía? ¿Que la explotación y violación de la naturaleza y de la mujer tienen el mismo origen? ¿Que la razón y la emoción deben desarrollarse por igual?
¿Qué significa desarmonía entre la polaridad masculina y la femenina? ¿Qué me está diciendo del conocimiento intuitivo?  Pero, ¿qué es eso del hemisferio derecho, del cambio de paradigma, del yin y el yang? ¿De qué me está hablando?

Mire, yo soy un hombre inteligente y a mí ninguna mujer va a venir a enseñarme nada (salvo las piernas, claro). Una chica linda como usted no debería preocuparse por esas cosas. Yo creo que podemos entendernos muy bien en otros términos… Además, no se olvide de que soy muy amigo de su jefe y puedo conseguirle un ascenso. Claro que también puedo conseguir que la despidan, querida… ¿Por qué no deja de tomar notas y nos vamos a tomar un trago?

Diario ABC. Asunción, Paraguay - 27 de julio de 1990.