Como periodista he narrado muchas historias, incluso algunas que los propios protagonistas ignoraban haber revelado durante la entrevista. “Dijiste lo que yo no sabía cómo expresar” ha sido un comentario que me sorprendió más de una vez.
Siempre me vi a mí misma como un instrumento útil para que otros pudieran hablar. Ellos -personajes públicos o ilustres desconocidos- me daban el tema y yo me convertía en su voz.
A la hora de escribir ficción, de dónde surge el tema? La realidad sigue siendo la fuente de la que manan los hilos que entretejen historias.
Pat Boone personificó a David Wilkerson en "La cruz y el puñal". He visto la película y he leido el libro hace bastante tiempo... y lo he vuelto a leer años después. La historia narrada es impactante y real. En la década de los 50, Wilkerson compartió su fe cristiana con Nicky Cruz, lider de la neoyorkina pandilla "Mau Mau", y ese fue el comienzo de una nueva vida para él y para muchos otros adolescentes y jóvenes.
Wilkerson y Cruz todavía continúan trabajando para la rehabilitación de más jóvenes ahogados en un mundo de violencia y drogas. Este mismo David entra a mi casa casi a diario por medio de sus reflexiones distribuidas por correo electrónico ("David Wilkerson Today")
El texto con el que me desayuné hoy se titula: ¿TODAVÍA CREES?
Lee todo el Salmo 103 y pregúntate: "¿Todavía lo creo? ¿Creo todo lo que dice?". Esa es la invitación que Wilkerson me hizo hoy. Y la acepté.
“Dios y Señor mío, no sé adónde voy. No vislumbro el camino delante de mí. No puedo saber con certeza dónde terminará. Ni siquiera me conozco realmente a mí mismo. Y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo esté haciendo.
Pero creo que mi deseo de agradarte, de hecho hace que te agrade. Y espero tener ese deseo en todo lo que haga. Y espero nunca hacer nada, fuera de ese deseo. Y además estoy seguro de que si hago eso, me conducirás por el camino correcto, aunque yo lo desconozca por completo.
Por lo tanto, confiaré en ti siempre, aunque más de una vez pueda parecerme que estoy perdido y en sombra de muerte.
No temeré porque tú estás siempre conmigo y nunca permitirás que enfrente mis luchas solo”.
Tengo un romance culinario, es decir, con la cocina. Y sigo practicando con pasión el arte de cocinar.
La creación de hoy: Sopa de arroz yamaní integral orgánico, con chauchas japonesas (cosechadas en casa de mis padres), plus semillas trituradas . Filete de merluza a la plancha, con cebolla rehogada. Ensalada de lechuga y aceitunas negras en rodajas, con aceite de oliva (riojano) y aceto balsámico (chileno, super sabroso). Qué festín!
Texto (textus) proviene del latin texere = tejer (trenzar, tramar, urdir, entrelazar), aludiendo a la trama textil. Se trama al escribir, se trama al tejer. Relatos y tapices albergan trama, textura, texto. Y he descubierto que en la cocina también se crean tramas.
Me preguntaron hace unos días por qué escribo. Respuesta: 1) Escribo para dar vida propia a personajes e historia que están dentro mío. 2) Escribo para comunicarme, es decir, para decir algo. 3) Escribo para divertirme. Si me preguntaran hoy por qué cocino (cuando creo e improviso), respondería de la misma manera...
La obra que he tramado en este 8 de febrero está protagonizada por: Arroz yamaní orgánico al vino blanco; hamburguesas de zanahoria con bastante orégano; y ensalada de lechuga criolla con semillas trituradas. Me he divertido creando esta historia, y ahora... a disfrutar comiendo!
Por un 2011 con menos egoísmo y más solidaridad ..........................................................................
"El proyecto de vida al que Jesús nos desafía es la búsqueda solidaria de Bienestar integral, que ilumina las conciencias y revitaliza las interrelaciones de los seres humanos, los ecosistemas y Dios", dice en un editorial Guillermo Font, director y editor de la Revista Kairós.
El texto continúa con una enumeración de los efectos del egoismo y de la solidaridad, respectivamente:
El egoísmo sólo acumula, la solidaridad comparte.
El egoísmo sólo utiliza, la solidaridad preserva.
El egoísmo sólo busca el bienestar propio, la solidaridad busca el Bienestar de todos.
El egoísmo sólo prioriza las necesidades propias, la solidaridad prioriza a los más necesitados.
El egoísmo es sólo autoayuda, la solidaridad es ayuda mutua.
El egoísmo es la ausencia de Dios, la solidaridad es la Presencia de Dios.
El egoísmo implica esclavitud, engaño, injusticia y discordia.
La solidaridad implica Libertad, Verdad, Justicia y Paz.
El egoísmo siembra el mal y cosecha destrucción.
La solidaridad siembra el Bien y cosecha Vida en plenitud.
En un mes en que recordamos el nacimiento de Jesús (fecha arbitraria, ya se sabe), otros nacimientos nos hablan del amor de Dios y su misericordia. Bebés que llegan en medio de situaciones trágicas, pequeños que encarnan un canto a la vida.
Happiness nació en una patera, cerca de la isla española de Alborán. El padre llevaba a la niña en brazos y todavía tenía un trozo de 10 o 15 centímetros de cordón umbilical colgando cuando Salvamento Marítimo rescató a los ocupantes de la pequeña embarcación. Desde ese momento y hasta la llegada al puerto de Motril, dos horas después, la bebé viajó pegada al pecho de un Guardia Civil. Judith, la madre, nigeriana de 28 años, se encontraba temblorosa pero feliz cuando miembros de la Cruz Roja llegaron en su auxilio al tocar la costa granadina.
Según relató Judith a la enfermera de Cruz Roja que le brindó los primeros auxilios en tierra firme, el parto se produjo en la patera, con la ayuda de dos compañeras de viaje. La embarcación había zarpado de Marruecos con 38 inmigrantes subsaharianos, 13 mujeres, siete de ellas embarazadas, y cinco niños de corta edad a los que se sumó en pleno viaje la pequeña Happiness. En medio de una situación tan dura, la llegada de la niña fue motivo de gran alegría para esta pareja africana. Por eso se llama Happiness. Cuánto dolor dejaron atrás estos padres, sólo ellos –y Dios- lo saben. Es difícil imaginar cuánto sufrimiento habrá soportado esta mujer embarazada desde que partió de Senegal hasta zarpar de la costa marroquí, y luego durante la travesía… Pero aquí está su hija, sana, vital, prendida a su pecho. Un milagro. Otro milagro es el que relata Bibiana Pinto, médica argentina, misionera en Haití desde hace muchos años. En el improvisado hospital donde está prestando servicios para enfrentar la epidemia de cólera, llegó día pasados una mujer gestante, lista para el parto. “Lo que no sabíamos era cuán lista estaba!”, expresa Bibiana. El doctor haitiano que se encontraba de turno en ese momento en el centro médico había dicho que la paciente todavía no estaba en trabajo de parto… La doctora Pinto le preguntó otra vez, y él sugirió que fueran a verla. “Tenía 6 cm de dilatación y estaba progresando bien, así que empezamos a preparar una salita para recibir al bebé, a buscar en el depósito un kit de obstetricia... Un rato después se me ocurrió enseñarle a mi compañero de equipo cómo hacer un examen vaginal y calcular la dilatación. Fuimos a ver a la mujer. ¡Oh, sorpresa!, la cabeza del bebé ya asomaba y ni tiempo nos dio a ponernos los guantes. De un empujón salió el niño, gracias a Dios, sano y con buenos reflejos, a enfrentar un medio infectado con cólera. Por un ratito el pequeño se convirtió en la alegría y el entusiasmo de pacientes de personal médico, que de pronto tenían una mamá y un bebé que cuidar, en lugar de sueros que cambiar”, relata la misionera en su carta. “Oro para que el Jesús de la resurrección proteja al bebé de todo mal y puedan, mamá e hijo, salir pronto de la clínica. Estas historias hacen la vida nuestra tan llena de adrenalina y deseo de seguir sirviendo”, concluye la médica. A uno y otro lado del mar hay pobreza y enfermedad. Una misma raza aquí y allá. Seres que enfrentan el peligro de cruzar el Estrecho en patera; otros que padecen terremotos y pestes. Para ellos la muerte está tan cerca como la vida. El alumbramiento de estos bebés les ha traído alegría, tal vez momentánea. Pero estos milagros nos recuerdan el nacimiento de aquel que vino a traer salvación y vida eterna para todos los que creen.... Aquí y allá.
"La ambigüedad es el enemigo. Cualquier cambio exitoso requiere traducir los objetivos ambiguos en comportamientos concretos. En resumen, para hacer un cambio, usted necesita un guión de los movimientos críticos".
Del libro "Switch: How to Change Things When Change Is Hard" por Chip Heath y Dan Heath.
Es primavera y llueve en New York. La arquitectura dispar de los edificios compone un paisaje urbano fascinante. Inmensos carteles -luminosos dinámicos cambiantes- le hacen frente al manto gris que intenta cubrirlo todo. NY sigue brillando. Hay profecías que anuncian que será destruida por fuego, pero ella no se entera.
Observo los rascacielos de cristal desde el interior de un taxi amarillo mientas como pizza italiana. Estos edificios son el corazón de un sistema que se derrumba…
El queso caliente se hace hilo. Del otro lado de la mampara el taxista no parece temer que manche el tapizado. Está acostumbrado. En NY todo el mundo come en cualquier sitio, a nadie le importa lo que hace el vecino, el color de su piel o el idioma que hable.
No hay extranjeros, todos los pueblos caben en sus calles.
Esta mouse ha sido un clásico en la familia, sobre todo para las fiestas de fin de año... "Los chicos crecen" y la receta de Blanca Laskowski -una de las hijas de mi bisabuelo polaco- quedó archivada. Pero este año la hemos vuelto a hacer! Ingredientes: 4 huevos, 4 yemas, 4 claras batidas a nieve, 8 cucharadas de azúcar, 6 barritas de chocolate, 200 gramos de manteca. Preparación: Batir 4 huevos enteros y 4 yemas. Agregar de a poco 8 cucharadas de azúcar y seguir batiendo hasta disolver completamente el azúcar. Aparte, rallar 6 barritas de chocolate. En una cacerola chica poner 200 gr. de manteca y llevar a fuego suave. Agregar el chocolate, revolviendo unos segundos, hasta que se derrita completamente. Retirar y dejar enfriar.
Batir 4 claras a nieve. Mezclar poco a poco el chocolate con los huevos batidos, revolver bien y agregar las claras a nieve, mezclando suavemente.
Colocar en una fuente o en copas individuales. Llevar a la heladera (refirgerador).
El desmantelamiento del campamento de protesta de Gdeim Izik, a 18 kilómetros de El Aaiún, donde miles de saharauis reivindicaban sus derechos socioeconómicos, fue el inicio de una trágica ola de violencia en el Sahara.
“Por favor sigan orando. Las vecinas han dicho que esta madrugada – a eso de las 5- los soldados atacaron al campamento. Ellas están asustadas y se van para allá, queriendo saber de sus familiares”. Este mensaje llegó desde El Aaiún el pasado lunes 8. Marginados en su propia tierra, los saharauis decidieron hacerse visibles y reclamar justicia social. Sin levantar banderas políticas, sin mencionar palabras como autonomía o autodeterminación, sus reclamos fueron: trabajo, vivienda digna y participación en las ganancias producidas por la explotación de los recursos naturales de su territorio (administrado por Marruecos desde hace 35 años, cuando organizó la famosa Marcha Verde). Para que su voz fuera oída, buscaron llamar la atención acampando en el desierto –su hábitat natural por generaciones-, a 18 kilómetros de El Aaiún, ciudad capital del Sahara Occidental, ex Sahara Español. Primero fue un puñado de familias –que desde hace meses venían urdiendo en silencio el plan-, y con el correr de los días se fueron agregando más y más personas, hombres, mujeres, niños... Cien, doscientos, trescientos, hasta sobrepasar los veinte mil.
Las jaimas (tiendas) se multiplicaron y también la necesidad de agua y comida. El tráfico entre el campamento en Gdeim Izik y la ciudad se hizo mayor y la situación comenzó a incomodar al gobierno. Se dijo que negociaban, que se estaban reuniendo los líderes del campamento con las autoridades de la ciudad para encontrar una solución. Pero el cerco se estrechó, la presencia de policías y militares se hizo intimidatoria. Los controles apostados en las inmediaciones del campamento dificultaban el abastecimiento y llegó el día en que murió un adolescente saharaui cuando el vehículo en que viajaba se saltó un puesto de control.
El campamento siguió creciendo y los ánimos se caldearon. No llegó a conocerse ninguna medida propuesta por el gobierno de Marruecos para satisfacer las demandas de los manifestantes. Y llegó la madrugada del lunes 8 de noviembre. Coincidiendo con el inicio de una nueva rueda de conversaciones entre Marruecos y el Frente Polisario en Nueva York, el ejército marroquí entró en el campamento, después de haber advertido el día anterior que evacuaran a mujeres y niños “o se atuvieran a las consecuencias”. Las consecuencias fueron destrucción y muerte en el campamento y la ciudad, donde los saharauis reaccionaron también con violencia.
Poco fue lo que la prensa internacional pudo informar en un primer momento. Hubo interrupción del servicio de internet, ocultamiento de información, expulsión de periodistas, etc. De fuentes confiables recibimos estos datos de lo que sucedió después del violento desalojo del campamento:
“En la noche de ayer (martes) han detenido a Brahim Ismaili, conocido defensor de los derechos humanos saharaui. Entraron a su casa y se lo llevaron. También a otro joven.
Me cuentan que han encontrado a 18 mujeres muertas, también 7 hombres y un niño de 7 años. Parece ser que hay fosas comunes por la zona del campamento de Gdim Izik, pero es muy difícil acercarse. Ahora mismo, 13:40 horas del miércoles, en El Aaiún siguen el ejército y la gendarmería atacando a los saharauis en los barrios de Maatala, Auda y Douerat y en la Avda de Smara. Muchas detenciones y mucha barbarie”. Donde se levantaba el campamento “quedan cadáveres y heridos, pero no hay manera de acercarse”, declaró alguien que logró enviar un SMS. Por este medio y por chat se pudo conocer en el exterior que las fuerzas marroquíes habían organizado partidas de ciudadanos-colonos marroquíes acompañados de policías y soldados, que iban por los barrios donde viven los saharauis, deteniendo gente, y que los colonos aprovechaban para hacer pillaje y robar las tiendas de los saharauis. “De los detenidos, nada se sabe; se los llevan a lugares desconocidos y oficialmente no constarán en ningún lugar”. Una joven contó a su amiga en España que por la noche habían entrado marroquíes en su casa y le habían pegado a toda su familia, incluido su padre, que es un anciano. Impunidad. Complicidad de la comunidad internacional, que prioriza intereses políticos y económicos a la defensa de Derechos Humanos. Dolor. Impotencia.
No tomamos una postura política ni nos entrometemos en causas internas de los Estados. Pero reclamamos el respeto a los Derechos Humanos. De los saharauis y todos los pueblos de la Tierra.
Me duelen tus niños comiendo galletas de barro y grasa, tu gente muriendo deshidratada a causa del cólera, tus ciudades destruidas por el terremoto, tus calles anegadas por el lodo, los tambores de los ritos paganos, la esclavitud ancestral, los espíritus de muerte y miseria que se pasean por la isla. Haití, cómo duele tu historia!
Me anima la fe de los esperan en el Señor, de los que alaban a Dios y sirven al prójimo sin desmayar.
"Un pájaro no se define por lo que es cuando está en la tierra, sino por su capacidad de volar. Recuerda esto, los humanos no se definen por sus limitaciones, sino por las intenciones que tengo para ellos; no por lo que parece ser, sino por todo lo que significa ser creado a mi imagen".
Mi sobrina Camila aporta de su experiencia viviendo en Chile: un postre tradicional:
LECHE NEVADA
Ingredientes:
2 tazas de leche; 3/4 taza de azucar; 5 yemas, batidas; 1 cucharadita de extracto de vainilla; 1 clara de huevo.
Preparación:
En una olla, colocar la leche, 1/2 taza de azucar y yemas.
Revolver para integrar. Cocinar a fuego muy bajo, sin que hierva hasta que la mezcla espese ligeramente, unos 15 minutos.
Retirar del calor y agregar la vainilla; dejar enfriar. Verter la mezcla en copas o pocillos individuales.
En un bol, batir la clara hasta que este espumosa. Agregar poco a poco el resto del azucar. Batir hasta que el merengue este firme y el azucar disuelta.
En una fuente de horno con 2 cm de agua fria, colocar el merengue dividido en cuatro porciones. Cocinar en el horno a temperatura media, 10 minutos o hasta dorar levemente.
Retirar los merengues del agua y colocar sobre un papel absorbente.Poner los merengues sobre las copas o pocillos. Servir de inmediato.
Según pasan los años, son más los que dudan de la veracidad de las imágenes de la llegada del hombre a la Luna en 1969. Pero nadie dudará jamás que los 33 mineros chilenos fueron rescatados de las entrañas de la Tierra.
Como si se tratara de un reality show a nivel planetario, el mundo entero vio el miércoles 13 de octubre cómo el primer rescatista puso sus pies en el fondo del refugio donde los 33 hombres permanecían desde el 5 de agosto pasado, cuando un derrumbe los dejó atrapados a casi 700 metros de profundidad. A partir de allí, durante casi 24 horas asistimos a la aparición en la superficie de cada uno de estos hombres.
Por momentos parecía que estábamos viendo un filme dramático y bien guionado. Las cámaras de televisión rodearon la boca del túnel por el que subía y bajaba la cápsula Fénix y la tensión se liberaba con la llegada de cada protagonista. La audiencia trepó hasta alcanzar el millón de telespectadores, un record absoluto.
Gracias a la tecnología, algunos mineros extrovertidos ya habían adquirido popularidad en estos dos meses largos de comunicación desde “abajo”. Otros la adquirieron cuando llegó la hora de emerger, como aquel que se evidenció como bígamo. Pero los verdaderos protagonistas allí dentro fueron aquellos que se dejaron permear y dirigir por Dios… porque durante los 69 días que duró el cautiverio, algo sucedió a nivel espiritual en la mina.
Desde un comienzo se supo que había varios cristianos evangélicos entre los 33 atrapados. José Henríquez, de 55 años, fue el "guía espiritual" del grupo. Todos reconocen en él a un cristiano maduro, fervoroso, que dentro del refugio ha velado por la unidad y ha organizado reuniones de oración cada día.
Cada minero recibió una Biblia de bolsillo como regalo y, según han comentado algunos medios, al menos dos de ellos entregaron su vida a Cristo en lo profundo de la mina.
El día previo al rescate, hubo familiares que manifestaron que lo primero que harían al recibirlos sería dar gracias a Dios y reunirse para orar… después vendrían los festejos. Tras la aparición en superficie del primer minero, el Presidente chileno dio gracias a Dios, manifestando que sin la ayuda del Señor este operativo no hubiera sido posible.
Ante las cámaras de todo el mundo, varios mineros hicieron pública manifestación de fe tras emerger. Samuel Ávalos Acuña aseguró que durante los 70 días bajo tierra experimentó una conversión que le hizo sentirse "cerca de Dios". Omar Reygadas Rojas, que salió en el lugar decimoséptimo, se arrodilló y dio gracias a Dios por sobrevivir. El mismo gesto hizo el siguiente minero, Esteban Rojas, decimoctavo. Él y su novia se abrazaron de rodillas y agradecieron al Señor.
Cuando los 33 hubieron salido, nuevamente el Presidente dio gracias "especialmente a Dios porque estuvo de nuestro lado".
“Porque en su mano están las profundidades de la tierra, y las alturas de los montes son suyas”.Salmos 95:4. Este textoestaba escrito en la ropa de algunos de los trabajadores cuando salieron de la mina. En la de los demás podía leerse: “Gracias Señor”. Pocas cámaras filmaron las leyendas, y menos periodistas comentaron el hecho, pero aquellos mineros que mantuvieron su confianza puesta en Dios o descubrieron que con Él tenían posibilidad de comenzar una vida nueva, fueron verdaderos afortunados en medio de la tragedia.
Con un porcentaje de cristianos evangélicos que supera el 15% de su población, la comunidad protestante de Chile ha tenido un significativo avance en su visibilidad pública en los últimos años. Un dato interesante: el Congreso Nacional aprobó por unanimidad la declaración del 31 de octubre como Día Nacional de las Iglesias Evangélicas, agregando un festivo al calendario a partir de 2009.